Gracias Sergio!
De manera oficial solo he corrido 6 maratones de ruta y la mitad de ellos en Monterrey.
Personalmente, desde que corro en pavimento descalza, encuentro la motivación para inscribirme en una carrera cuando voy a algo mas que correr. Esta no fue la excepción.
Por situaciones financieras no pensaba acudir al Maratón de Monterrey 2011, pero hubo varios amigos animándome a ir, e incluso dos de ellos se ofrecieron a pagar mi inscripción. Fue Sergio Garrido quien insistió y me inscribió. Aún así faltaba conseguir todo para realizar el mini viaje a Monterrey. Dios acomodó las piezas y en compañía de mi Angelito volamos a Monterrey, con una despedida muy especial en el aeropuerto de alguien a quien quiero mucho y con el cariñoso recibimiento de mi hermano menor que vive en Monterrey.
En la entrega de paquetes tuve oportunidad de platicar con un grande en las carreras de distancia y ultra distancia, el doctor Genaro Vega. Gran ser humano, gracias por sus palabras y ojalá tenga muchas oportunidades para ayudar.
El clima era lluvioso y frío, dudaba un poco en correr descalza, el año anterior se me reventaron las ampollas en el kilómetro 30, pero como ya lo estoy acostumbrando, no sabría a nada un maratón con tenis a menos que fuera en montaña.
Aún así tenía que darle un toque distinto, quería que no sólo dijeran: Mira esa loca que va descalza! Qué valor y que tontería!, etc...
Hice una bandera con dos mantas que pegué y uní a un palo de escoba con el siguiente mensaje para buscar llamar la atención y donativos para Con Ganas de Vivir : "Correr descalza puede ser incómodo y hasta doler... Quienes padecen cáncer sin recursos para afrontarlo quieren una oportunidad de vida. Me ayudas a ayudar?" Y cuál va siendo mi sorpresa que no eran contra agua, las tuve que forrar con mica autoadherible, en total pesaba unos 5 kg mi bandera.
Ya con el número listo con mi nombre, LuzdeAgosto, solo quería tener la fortuna de encontrar a Sergio en la arrancada.
Con la lluvia que no cesaba, con los pies descalzos, con una bandera pesada, algo de frío... Me concentré en la intención que me movía, el apoyo a Con Ganas de Vivir, para difundir su labor en la búsqueda de un México con menos cáncer. Pensando así, no había frío, no había peso, no había agua, sólo podía encontrar amor, entrega, ganas de hacer las cosas y así fue.
Me encomendé a Dios, pensé en mi madre, en mi hijo, en mi familia, mandé un mensaje a quien se había quedado dormido y comenzó el maratón.
No puedo describir la emoción al escuchar las palabras "Aquí voy Luz", volteo, y era Sergio! Quien me hizo ir de nuevo al gran maratón de Monterrey estaba a mi lado desde el inicio y yo más que feliz.
El había corrido un maratón una semana antes como buen adicto a los maratones, pero eso lo haría ir un poco más despacio; yo iba con la idea de hacerlo a su ritmo, si aumentaba el paso lo aumentaría y si bajaba, yo bajaría con él. Al fin yo llevaba en desventaja los pies descalzos y la banderota.
Nada más lejos de la realidad....
Si pensabamos ir a un paso de casi 5 horas, andabamos muy apurados, lo terminamos en 4 horas, 11 minutos aproximadamente, mi mejor tiempo descalza y a menos de 15 minutos de mi mejor tiempo con tenis!
Sergio se ofreció a llevar la bandera un rato, yo no quería prestársela, pero por pena, pesaba bastante y no lo dejaría correr a gusto, finalmente nos la turnamos para llevarla y eso fue una gran ayuda para mis hombros.
Como siempre, el apoyo de la gente en las calles es vital en estas rutas, muchas gracias a niños y grandes que a pesar del frío y la lluvia estaban ahí para apoyarnos.
Y a los demás corredores, en especial a "mi pacer" de 4:15 que nuevamente nos encontramos... Les recomiendo ampliamente la fiesta que se vive en este grupo.
Llegando a la zona de la Macroplaza fue el tramo que más sufrí, suelo de adoquín que con el agua se pone resbaloso, gracias a la ayuda de Alfonso Lobo pude pasar sin caerme por ese lugar.
Al aproximarnos de nuevo a Parque Fundidora, no podía creer que me sintiera tan bien! Las ampollas eran mínimas, el ánimo excelente... Fue entonces que Sergio aumentó el paso y yo entre la bandera y los pies ya no podía ir más rápido, le dije que cerrara con fuerza la carrera, pero no me dejó, "Si comenzamos juntos, terminamos juntos", fueron sus palabras.
No sé si fue cansancio o un calambre, pero Sergio se comenzó a sentir mal, faltaba muy poquito para llegar a la meta, así que lo tomé de la mano y lo jalé, teníamos que cerrar tal cual había sido el recorrido, con alegría y fuerza hasta la meta.
Le pedí me ayudara a extender la pancarta al llegar a la meta y así logramos un sueño más.
Para cerrar con broche de oro, mi querido Rubén Romero me recibe en la meta con medalla en mano, la emoción no dejaba salir mis lágrimas y Sergio lloró un poco por los dos, seguimos caminando en silencio cómplice de todo lo vivido en 42,195 metros, hasta salir y saludar a los amigos que ya habían terminado también, Ricardo, su familia, Aurora, Araiz, Zona Limitada, Alfonso Lobo, y de momento olvido muchos nombres, gracias...







0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada