viernes, 9 de diciembre de 2011

Respiremos...


Hay días en que aún cuando no se pueda ir físicamente, podemos y necesitamos acudir a nuestra montaña interior, a esas cañadas profundas y valles escondidos para restaurar la fuerza vital que nos permite respirar y vivir en armonía.
Si partimos del punto en que la vida es crecimiento debemos estar en constante movimiento y en lucha por lo que consideramos correcto, creer que se puede unir el cielo, la humanidad y la tierra, protegernos como naturaleza o estamos muertos.
En el momento que caemos en una monotonía, sin darle sentido a nuestra vida, sólo somos carne y huesos, la humanidad está lejos. 
Cuántas veces somos conscientes de que respiramos, de que somos una combinación perfecta amarrados por la respiración, por la circulación de la sangre? Esa fuerza vital, a veces tan desaprovechada entre inhalación y exhalación.
Demos paso a la victoria de la vida sin mirar el bien o el mal de otros, seamos conscientes de nuestra respiración, de nuestra vida y pugnemos siempre por la verdad, seamos combinación perfecta con el aliento del cielo y de la tierra.
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A los que corren su primer maratón el domingo, disfrútenlo, han trabajado para lograr esa meta personal. No olviden la hidratación constante y hoy duerman y hagan la cena de carbohidratos. Maratón de Monterrey, vamos de nuevo!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Corriendo y recordando lecciones. 100km León, Guanajuato.

Por invitación de Jesús de la Cruz asistí al Festival Multideporte organizado por Todo Triatlón en León, Guanajuato. El 4 y 5 de noviembre de 2011 se llevaron a cabo en el Parque Metropolitano, pruebas tales como Doble Ironman, Ironman, Medio Iron, Triatlón corto, Ultramaratón plano de 60, 84 y 100km. Yo corrí 100km.

Pensaba ir sola, pero como una afortunada sorpresa me acompañaron mi papá y mi hijo, lo que fue de gran aliento para la carrera, en un lugar desconocido. 

Siempre me he considerado rodeada por ángeles, sobre todo cuando corro largas distancias, y esta carrera no fue la excepción.

Desde antes de ir mi amigo Jorge Luis Campos estuvo al tanto de mi estancia y ya estando en León fue el perfecto anfitrión, nos recogió en la central de autobuses, nos llevó al hotel y a recoger el paquete de corredor y al día siguiente lo mejor, me acompañó por 20km que me ayudaron mucho para distraer la mente en cosas más interesantes que un cansancio. Mil gracias!

Confieso que cuando fuimos por el paquete de corredor me sentí chiquita junto a los Ironman, el miedo se hizo presente, pero fue ver la sonrisa de mi niño lo que me recordó que si se hacen las cosas con amor, nada falta, ya había corrido 100km en condiciones más demandantes por el dolor, ahora era tiempo de disfrutarlos más. No sabía lo que me esperaba.

La carrera comenzó a las 7 de la mañana, la luz del sol ya alumbraba bastante bien. No conocía a nadie de mis pocos compañeros de carrera, (no me había percatado de la presencia de Genaro Vega) éramos menos de 20 personas con el corazón bien puesto para recorrer mínimo 60km. Tres mujeres.


Más por costumbre que por otra cosa, le puse a mi playera y gorra el logo de Con Ganas de Vivir, obviamente nadie supo de qué eran esos dibujitos y ni siquiera preguntaron. Aunque yo me siento bien de portar su logo en todas las carreras en que participo, no quiere decir que se logre algo con ello, si acaso, aparecer en alguna que otra foto, pero si nadie sabe qué es y qué hace Con Ganas de Vivir, dudo mucho que se logre alguna ayuda. Ya habría otra ocasión para difundir su labor, pensaba, y cual fue mi sorpresa más adelante que hubo quien me reconoció como la descalza y otros me preguntaron qué era Con Ganas de Vivir.

Comencé la carrera a un buen ritmo, 6:30 min por km, la pensaba bajar a 7min por km pero me sentía bien dentro del pelotón a esa velocidad pues éramos muy poquitos, a la segunda vuelta, algunos aumentaron la velocidad y comenzó la estrategia personal. Comencé a ver mi monitor cardiaco, a ritmo de 7 min por km máximo para mi, me repetía. Vamos comenzando. Algunos compañeros bromeaban entre ellos, otros como yo, no conocían a nadie, hasta que se unió el señor Jesús de la Cruz y ya me sentía acompañada.
Algo raro, aunque no era un ambiente hostil, tampoco había mucho compañerismo para compartir entre desconocidos que convivirán al menos las 8 horas siguientes. Se respiraba competencia.
Me concentré en mi música, en mis pasos y mis latidos, afortunadamente en el kilómetro 20 vi a Jorge Luis Campos y corrimos juntos los siguientes 20km. Platicando y estando al tanto de cómo iba mi ritmo, más él que yo misma, se fue volando la distancia y el tiempo se hizo corto. Cuanto te agradezco Jorge!

No sabía que un par de kilómetros adelante un calambre pondría a prueba lecciones aprendidas. El dolor en el muslo derecho me paralizó, pero hice lo que había visto en otras carreras, estirar el músculo y caminar. Varios corredores vieron que algo pasaba pero contrario a lo que sucede en las carreras de montaña, nadie se detuvo a ver qué pasaba y si podía ayudar. No niego que primero me pareció muy mala onda, pero finalmente comprendí que era una competencia y el que no pudiera seguir, se tenía que salir. 

Al llegar al km 45 comí plátano y naranja para aminorar el dolor, pero lo más útil fue al llegar al km 50 y sacar de mi mochila un analgésico y una pastilla de potasio. Me recuperé bastante bien y pude seguir a pesar de haber perdido como una hora en cojear y caminar.

A partir del km 50 mi estrategia cambió por completo, ya había sacado parte de mi aprendizaje en otras carreras al superar el calambre, ahora era tiempo de cambiar el ambiente, eran vueltas y vueltas a un circuito plano, con un sol bastante fuerte y una temperatura de 30 grados centígrados. Porqué hacerla más tediosa con el silencio? 

Era reconfortante llegar a los puntos de abastecimiento y recibir los ánimos de quienes estaban ahí para apoyarnos, porqué no podíamos hacer lo mismo entre nosotros como corredores?

Recordé una de mis primeras lecciones, con José Alfonso Sánchez, perdidos de noche, sin abastecimiento, sin lámpara y en el cerro. Palabras y gritos de ánimo que era tiempo de compartir con otros aunque de otra manera.

Poco a poco, recuperé la alegría, el gusto que me da correr, y eso se reflejó en sonrisas y palabras de aliento para mis compañeros, quienes poco a poco lo retribuyeron de la misma manera a pesar de nuestro cansancio por dar vueltas y vueltas al Parque Metropolitano.

Comencé a recordar a mis amigos, en especial a aquellos con los que suelo recorrer largas distancias, como Sergio Hernández y a Josué de la Cruz y sus pláticas, me imaginé que los llevaba a mi lado. Definitivamente ya no corría sola, y aunque hubo algún corredor que me dijo que porqué yo no iba acompañada como la mayoría que fueron haciendo parejas para sentir menos el cansancio al platicar, no sabían que llevaba a la mejor compañía, pues Dios no me abandonaba y el cariño de mis amigos estaba conmigo, lo podía sentir. El gran Chespi (Josué) diciendo: "Su majestad pudo con algo más duro que esto, es pan comido"; y mi corazón, mi gran amigo Sergio "Animo Lucecita, eres grande".

Desde el inicio me pareció más un reto mental que físico, y en los 60km estaba comprobado. Una buena actitud siempre sería mejor que ir pensando en lo que faltaba, en el cansancio y en el calor. Fue así que me di cuenta que conocía a alguien más, el ultra corredor Genaro Vega, un honor correr junto a él.

Faltando aproximadamente 30km o 3 vueltas, me detuvieron para indicarme que debido a que se comenzaría a hacer de noche y cada vez quedaban menos corredores entre los que realizaban doble iron o el iron sencillo y el ultra, se reduciría el circuito y me faltaban 16 vueltas. Ouch!

Mi ánimo no decaería! Eso era claro, tenía la fuerza suficiente para llegar feliz a la meta, mis pies no estaban ampollados y sangrantes como cuando corrí descalza. Aunque llevaba en la ropa y en el corazón a Con Ganas de Vivir, en esta ocasión no pretendía que voltearan a ver una causa y sin embargo, se reflejó algo que vieron algunos pues me preguntaron de dónde podía sacar una sonrisa cada que nos topábamos dando vueltas al circuito, que si tenía que ver algo esos dibujitos de mi playera. Fue así como con la alegría de siempre, comenté brevemente el trabajo de Con Ganas de Vivir.

Agradezco que me lo hayan recordado, pues si pude con 100km en condiciones más duras, esta carrera tenía que ser lo planeado, sólo una parada en el camino.

A las 4 de la tarde me sentía muy cansada, otro bache que sortear, el calor! No era tanto, sólo 30 grados centígrados, pero los sentía como 40. Los hielos que agarraba en los abastecimientos no me duraban ni dos km cuando eran agua evaporándose. Cómo agradecí que me echaran agua fría en la cabeza!!!!

Los demás corredores también se notaban cansados, un par de ellos ya llevaba mucho trabajo acumulado tras su doble ironman, qué ejemplo para los que solo corríamos! Ellos eran los más animosos.

Un ironman me tatuó con plumón un brazo indicando que iba por 100km, éste señor que no recuerdo su nombre era de los más alegres.
Jesús de la Cruz era el más rápido y sólo recorrió 84km, pero de haber seguido, con facilidad hubiera llegado a los 100km antes que Genaro Vega, quien fue el ganador.

Alrededor de las 6pm, al fin cayó la penumbra y me faltaban pocos km. El señor Jesús comenzó a animarme pues de las dos mujeres que para entonces quedábamos, yo iba adelante.

Lupita, la otra corredora siempre fue muy concentrada, y en raras ocasiones contestó a mi saludo y palabras de ánimo, todo el tiempo corrió con un amigo y desafortunadamente no supe mucho de ella.

Al fin, a las 7:25 pm terminaba mi carrera y se hizo realidad el post pasado...
Si lo vas a intentar, mejor no lo hagas, no has trabajado para lograr una meta cuando la duda tiene un lugar....
Hoy doy todo lo que soy, de manera sincera y auténtica, en paz y armonía con mi momento actual. Hago lo que quiero hacer sin detenerme, como dice un amigo querido "un kilómetro más, un kilómetro más rápido".
Lo único que controlo es mi mundo interior, soy reina de mi corazón, ama de mi espíritu, los hago fuertes, flexibles y nadie ni nada puede entrar en mi mundo sin mi consentimiento.
El amor es el fuego constante, la llama y el motor que me mueve y protege mi mundo interior, en el amor no hay lugar para el miedo.
No tengo miedo a que no se escuche mi voz porque el amor sin gritar se escucha más fuerte.
No tengo miedo a no hacer lo suficiente porque el amor me impulsa a dar todo lo que soy.
No tengo miedo a no correr hasta la meta porque corro con amor.
Soy responsable de mi aquí y mi ahora, forjo mi felicidad y hago mi camino de la mano de Dios, de mi familia y mis amigos.
100km no es una meta, es una parada en el camino. Así fue.