Semana 3 de muchos cambios, hasta ahora se ha podido. Escribiendo para exorcisarme de los demonios que llevo dentro.
Ya pasó el Maratón de la Ciudad de México, que me tenía tan preocupada por aquello de los 100km de los cuáles escribiré después, ya me estoy acostumbrando a mi nuevo trabajo, ya no ando como loca ansiosa por estrés.
He de confesar que fueron tanto lo de los 100km como mi trabajo lo que me impulsa a dar un giro a mi vida nuevamente, y ahora trataré de desglosar el porqué con la única intensión de aclarar mis ideas.
Correr para ayudar. Analizando los resultados publicados en la página de Con Ganas de Vivir y si lo veo desde una perspectiva global, funcionó por los apoyos en especie, sin embargo, en donativos personales quedamos muy abajo la mayoría o en ceros algunos. Desafortunadamente, ahorita ya no se pueden ver los resultados en la página.
Para mi, resultó frustrante poner todo el esfuerzo para correr 100km tratando de llamar la atención de las personas, buscando su donativo, tratando de crear conciencia sobre la necesidad que tiene nuestra sociedad para prevenir y tratar el cáncer, en especial, para la gente con carencias económicas. Frustrante al ver la poca respuesta. Aunque agradezco con toda el alma a mis tres patrocinadores de los 100 km y a IBASA, ya hablaré de ellos en otro post.
Haciendo un recuento, reconozco las deficiencias: Poca difusión pues sólo me valí de los medios que estuvieron a mi alcance, facebook y twitter principalmente, aunque posteriormente encontré otro gran apoyo en la revista Club de Corredores.
Ya que las necesidades son muchas en Con Ganas de Vivir, no se pueden dar el lujo de invertir en publicidad o promoción, por lo que a través de ellos tampoco hubo gran difusión del evento más allá de las redes sociales, volantes que se repartieron en algunas carreras y algún anuncio en radio.
Durante el evento también existieron grandes fallas; la verdad, es que no me alcanzaba el dinero cuando menos para mandar a hacer una manta o un letrero enorme que explicara porqué corro descalza y porqué iba junto con otros corredores por las calles de la ciudad después del maratón hasta completar 100km. Me hubiera encantado repartir volantes con los datos de la asociación y la labor que desempeñan, comprar algún espacio en revistas o diarios, así como agradecer a todos los que forman parte de este equipo y que por alguna causa no vi ese día pero sé que estuvieron presentes.
Mi trabajo. No voy a explicar lo que hago todos los días, pero definitivamente, la gran parte de las nuevas actividades que tengo encomendadas no me hacen feliz, incluso han llegado a ponerme muy ansiosa y estresada. Aunque ya me estoy adaptando, no me veo desempeñándome a todo mi potencial en ese puesto y reconozco que mucho tiene que ver lo mal remunerado que está.
En resumen, es hora de dejarme ir y fluir, simplemente ser. Para ello tengo que trabajar muy duro porque quiero un cambio. Quiero que el gran gusto que tengo por correr, combinado en buscar soporte para quienes necesitan una ayudadota, rinda verdaderos frutos en la sociedad sin estar esperando un donante millonario al que se tenga que cuidar sólo por el interés económico que pueda representar. En eso, ya estoy trabajando con la ayuda en especial de un gran amigo y maestro en esto del correr. Pronto les platicaré.
En cuanto al trabajo, también es necesario un cambio, por lo pronto ya me están incorporando nuevas actividades que me permiten ver un universo más amplio, aunque eso no será suficiente, a mediano plazo, replantearé un sueño y ya les contaré.
Este cambio de rumbo apenas va comenzando y por supuesto también hay cambio en entrenamiento pues ya analicé esas fallas y tengo nuevas metas, hay que afinar esas largas distancias.
Gracias, por tomarte el tiempo de leerme en este anecdotario.
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