viernes, 19 de agosto de 2011

Más allá de 42,195 metros.


No me había animado a escribir mis experiencias en distancias mayores al maratón y no sé si después de esto lo vuelva a hacer.
¿Qué es lo que experimento después de los 42,195 metros? 
En primer lugar, este tipo de distancias en su mayoría las he recorrido en montaña, lo que facilita de manera importante su realización por los desniveles que obligan a ir más despacio, tal vez caminar alguna zona muy empinada, o al contrario, a correr con todas las ganas en algún llano o en bajadas.
El paisaje es lo más hermoso y envidiable, casi siempre la naturaleza en todo su esplendor, aunque también se ve tala de árboles, basura y terrenos quemados.
Resulta indispensable un entrenamiento previo o las piedras y el cansancio hacen de las suyas impidiendo terminar de buena manera.

En una carrera de estas disfruto cada paso que significa en muchos casos un reto, puede ser un terreno fangoso, pedregoso, con arena, empinado, con mucho sol, frío, obscuridad en ocasiones, exceso de carga en la mochila, o al contrario, falta de abastecimiento.

Es por todas estas circunstancias que cada salida mayor al maratón se convierte en única e irrepetible. Puedo correr varias veces la ruta de México a Cuernavaca y les aseguro que cada una será distinta.

He experimentado crisis nerviosas al verme en un lugar desconocido de noche, sin agua ni alimento y con mucho cansancio, pero también he visto hermosos amaneceres sintiendo que estoy completa y no me falta nada. Afortunadamente en ninguna de las travesías he estado compeltamente sola, siempre voy platicando con las estrellas, con la lluvia, con el aire, con Dios a través de la naturaleza y también a través de amigos que me han acompañado y de quienes he aprendido a dominar sentimientos y carácter.

Es por eso que no me había animado a escribir, y creo que pocas veces lo haré de manera detallada, es como un pacto que no se ha dicho, ya que es tan profundo en ocasiones lo que sucede en un día de estos que me transforma quedando como algo íntimo en la esencia.

La gran mayoría de las veces reflexiono en el porqué estoy ahí, la primer respuesta es que para disfrutar la vista que tengo enfrente, no había otra manera de llegar; al pasar las horas y volverme a preguntar lo mismo la respuesta es: porque me estoy buscando y quiero saber si efectivamente soy parte de un todo universal como ser minúsculo y perfecto al mismo tiempo que es capaz de sobreponerse a la naturaleza misma hasta tratar de fundirse en ella. A veces, no lo logro.

Pronto trataré de hacer estas distancias en ciudad, añadiendo el andar descalza, sinceramente creo que me costará mucho, pero mucho más trabajo, no sé si pueda disfrutar tantas horas viendo construcciones y pisando concreto por hermosos que sean los edificios aunque con aire contaminado, además que iré por una ruta aún desconocida para mi. Será un reto mental y físico que no he probado, del que creo será menos difícil platicar.

https://www.youtube.com/watch?v=4l7MxtM9YnI 
Este video corresponde a fragmentos de la carrera Travesía por las Sierras 2011 organizada por Sólo para Salvajes al mando del Profr. Pedro Fletes y con una hermosa ruta marcada casi al 100% por una sola persona Josué de la Cruz, conocido como el Chéspiro. Un trabajo muy grande, hecho con el corazón, dedicación y esmero, que deja huella, no por contar con una gran y costosa logística, sino por demostrar que con poco se logran grandes cosas cuando hay esfuerzo y trabajo de por medio.

1 comentarios:

  1. Hermoso blog Luz! Como dices, esos momentos de soledad no se pueden explicar con palabras. Lo que sucede ahi solo uno y Dios lo sabe. Te deseo lo mejor en el ultra urbano descalza. Mi respeto y admiración.

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