Y ahora cuál es la excusa?! Se completaron dos semanas sin correr! Que si harto trabajo, que la gripa, el estómago, pero sobre todo y simplemente NO ME DIÓ LA GANA! Ver que no podía cumplir una meta tan planeada, simplemente hizo que me declarara en huelga.
Por eso escribo, para sacar mis demonios, para llorar y para reír, este anecdotario que comparto es eso, y nada más. No pretendo mucho en esta ocasión, si acaso sólo dejar ir, darme ese tiempo que en cualquier momento terminará para comenzar otra vez.
Ando medio incomunicada estos días con toda premeditación, son días muy tristes en los que me refugio en un tesoro que la vida me dio, mi familia.
No pretendo dar explicaciones, los que me conocen saben la historia que no quiero contar porque a pesar de que ha pasado un año sigue doliendo cuando se recuerda y junto con la meta incumplida, pues sólo se llorar.
Lo peor del caso es que las lágrimas no salen, únicamente me aislo y no hablo, me pongo a jugar con mi hijo y callo.
Ahí el porqué de estas líneas que buscan terminar con eso, porque quiero seguir adelante.
Gracias a los que leen y gracias a tí, donde quiera que estés. Te extraño.
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