jueves, 27 de enero de 2011

16ava. Peregrinación de los Corredores del Bosque de Tlalpan a la Basílica de Guadalupe

El pasado 16 de enero se realizó como cada año la peregrinación del Bosque de Tlalpan a la Villa de Guadalupe, confieso que no conocía este evento, pero tuve la fortuna de que a través de una muy buena amiga, Julio Ramírez Cárdenas, profesionista y corredor me invitara a participar.

El motivo de porqué contacté con Julio no es agradable, sus padres murieron de cáncer. Julio leyó el reportaje de Runners World de diciembre en donde se menciona que mi mamá también había fallecido a consecuencia de esta enfermedad y que corrí el Maratón de la Ciudad de México descalza en apoyo a la asociación civil Con Ganas de Vivir, quienes dedican sus esfuerzos a dar una mejor calidad de vida a quienes sufren esta terrible enfermedad y carecen de recursos para pagar los gastos que esta implica.

Con esta base, Julio tuvo la idea de realizar la peregrinación descalzo como ofrenda y agradecimiento a Dios y a la Virgen de Guadalupe y me pidió lo acompañara apoyándolo. En principio y dado que él nunca había intentado correr descalzo sentí miedo por sus pies y que tal vez no llegaría a la meta, pero al escuchar sus ánimos y determinación supe que lo iba a lograr aún cuando el daño fuera importante. Le pedí probara brevemente la sensación del piso un par de días antes y así lo hizo, sus ánimos, ganas y optimismo eran de lo mejor.

El día de la peregrinación se sentía bastante frío, poco antes de comenzar me quité los zapatos y el piso lo sentí como andar en hielo, sin embargo la expresión de Julio era tranquila y ansiosa por comenzar. ¿Quién iba a apoyar a quién? Los nervios debían de ser de él y no míos aún cuando sabía de antemano que todavía yo no debía de correr con un esfuerzo importante para cuidar mi salud que no era del todo buena.

Con la foto de sus padres pegada al pecho y mucha emoción comenzamos a correr. Tuve oportunidad de conocer a algunos de los Corredores del Bosque de Tlalpan, y puedo decir que son personas muy centradas, con gran espíritu de compañerismo y muchos son mayores de 40 años.

Julio, tiene 62 años lo que no significa nada al lado de su energía y fuerza de voluntad que ya quisieran muchos corredores más jóvenes. Durante todo el trayecto que no era muy rápido iba con una sonrisa y gran actitud.

Sin gritos ni aspavientos, soportó el dolor de las ampollas que fueron muchas y le reventaron algunas como 8 km antes de llegar.


En el piso se pueden ver huellas de sangre por las ampollas reventadas de los pies de Julio
Yo nunca me lesioné tanto como él en mis primeras carreras descalza, y sin embargo jamás se quejó, ni siquiera cuando fue al servicio médico a curarse.

Es muy fuerte lo que se puede hacer con fé y el apoyo de un grupo. Todos sus amigos le demostraban cariño a lo largo del camino. Al final llegamos algo retrasados pero no al último, siempre mantuvo un paso de trote ligero como de 8 o 9 min por km. Llegamos hasta la virgen y luego al servicio médico, sin ayuda. Ya después tuvieron que cargarlo pero él sonriendo.
Lo admiro enormemente por su entereza, valor y fuerza.
Yo como si nada, a ese ritmo sólo una pequeña ampolla y lo completé al parejo que él.
Una gran experiencia de 27 km. Muchas Gracias por esta invitación que llenó a mi alma de alegría y fuerza.

Con los Corredores del Bosque de Tlalpan

Corredores del Bosque de Tlalpan
  

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