Un maratón Corriendo por la Vida.
Mi primer Maratón Descalza!
No encuentro más palabras que MUCHAS GRACIAS!
Nunca había corrido tan feliz!
Fueron 42,195 metros de gran satisfacción, dolor y esfuerzo que valen la pena.
Lo volvería a hacer con el mismo gusto.
No soy una gran atleta, ni una corredora veloz, pero les aseguro que este maratón lo corrí con el corazón y con el pensamiento fijo en lograr la meta de esta causa que se llama Corriendo por la Vida, agradeciendo a todos los que me han apoyado ya sea comprando kilómetros, difundiendo la información, con sus oraciones y buenos pensamientos.
Salí al metro antes de las 6 a.m., lo que no valió de mucho pues tuve que esperar un rato a que pasara, en la espera nos fuimos juntando varios participantes del Maratón, se comenzaba a sentir la emoción por llegar a tiempo para calentar, encontrar amigos y esperar el balazo de salida.
Cuando por fin llegué al Zócalo el equipo de RunMX ya estaba en calentamiento y las mujeres esperando la salida. Ví al señor de los peluches maquillándose, siempre lo he admirado por correr con tantas cosas encima, aunque no entiendo bien porqué lo hace.
Toda nerviosa, como soy, fui al guardarropa que encontré más cercano a quitarme los tenis, afortunadamente ya comenzaba a verse luz de día y podía ver lo que estaba pisando, calenté unos minutos y busqué el acceso de entrada para las mujeres que sería hasta adelante. Estaba a 15 minutos de comenzar, encendí el Garmin, que por cierto, se pasó buscando satélites hasta que íbamos por el km 13, acomodé mi gorra con el logo de Con Ganas de Vivir por todos lados; comenzaron los murmullos de la que iba descalza, que si era una manda, que si era para llamar la atención. Traté de concentrarme en mi cuerpo y no escuchar, era hora de relajarse, sentir los latidos del corazón, dejar el miedo a un ladito y disfrutar cada momento que en esta ocasión sería aún más especial, pues llevaba una causa.
Unas chicas a mi lado me reconocieron por haberme visto antes con los fivefingers y descalza en el medio maratón del día del padre, muchas gracias por sus palabras de ánimo y que cuando me vieron durante la carrera me animaron aún más.
Se escuchó el Himno a la Alegría y recordé a mi madre, le pedí me siguiera en este maratón tan importante; lo mismo hice con Daniela, le agradecí, pues fue por ella que llegué a Con Ganas de Vivir.
Sonaba el disparo de salida para las mujeres, desafortunadamente no pude escuchar nuestro Himno Nacional pues ese lo tocarían a la arrancada de los hombres.
Por cierto, las mujeres no merecemos entonar nuestro Himno Nacional antes de comenzar el Maratón Internacional de la Ciudad de México?
Y comenzaron los 42 km más felices y dolorosos de mi vida! Aún estaba algo obscuro y tenía mucho cuidado en fijarme dónde pisaba, mis pies iban frescos al dar la vuelta al Zócalo y salir por Avenida Pino Suárez, mi corazón comenzaba a retumbar tratando de encontrar un ritmo.
Avenida Chapultepec y yo feliz, comenzaba a agarrar el ritmo cuando pasaron los reporteros en motocicleta y el camioncito o periquera, eso era señal de que el hombre que iba en primer lugar no tardaba en pasar, así fué, en la vuelta de Chapultepec hacia la Diana vi pasar la estela de Hillary Kipchirehir Kimaiyo quien terminó el maratón en 2 horas 12 minutos.
Ya sobre Reforma disfruté unos breves minutos el correr sobre esa alfombra de piso en preparación para lo irregular de Polanco que me daba harto miedo!
Thiers y ya estabamos en Polanco, justo lo que necesitaba en el momento que más lo requería. El apoyo de un grupo de chicas que corrían para volvernos a alcanzar en cada calle que corríamos: Ejército Nacional, Homero, Horacio, Presidente Masarik; gracias a ustedes mujeres porristas, pasé esa zona sin complicaciones con el ánimo hasta arriba.
Ya casi llegando de nuevo a Reforma, me rebasó una chica que sólo sé que se llama Adry y trabaja para Canal Mexiquense, me preguntó porqué corría descalza y le expliqué de la causa, de vender kilómetros y que se llama Corriendo por la Vida, prometió mencionarlo en el programa en que participaría al día siguiente. Muchas Gracias Adry!
Llegando al Auditorio Nacional me encuentro al primer Twitterrunner, Marco Serrano, este grupo de corredores ha sido alma de esta primer carrera Corriendo por la Vida Con Ganas de Vivir. Marco me preguntó si necesitaba algo, no sé, quería ser igual a todos, pero mis pies sin la protección de unos tenis dejaba lejos esa impresión para los demás. Más adelante, lo volví a encontrar con la misma pregunta, tal vez mi cara ya iba sufriendo; muchas gracias Marco, alguien que no conozco mucho se estaba preocupando por mi y eso es reconfortante.
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| Foto: Angela |
Pasar por atrás del Auditorio Nacional y recorrer la milla en Chapultepec, no es lo más divertido para unos pies descalzos, piedritas y suelo irregular, pero iba muy feliz de que me preguntaran por la causa, estrechar la mano de algunos, pensaba: qué bueno que no soy veloz, me estaría perdiendo de este cariño mano a mano.
Fue entonces que encontré a Juan, sólo sé eso de quien me acompañó casi medio maratón, aguantando mi paso, recordándome la causa, acercándome agua. Juan me platicó que un día antes leyó la nota de RunMX y le gustó mucho, por eso sabía el motivo principal de esta carrera descalza.
Por fin, salimos a Reforma y le marqué a mi amadísimo, no podía hablar mucho con el teléfono, me alcanzó de inmediato en su bicicleta, desafortunadamente fue poco tiempo pues la ruta no era muy accesible para la bici.
De nuevo a cruzar Chapultepec y alcancé a escuchar a lo lejos una voz conocida para mi, era el papá de mi amadísimo, alcancé a verlo y seguí con determinación.
Afortunadamente mi ángel Juan me acompañó por toda la colonia Condesa, ya se nos habían unido los del medio maratón y el piso no era de lo mejor, él iba abriendo paso y esperándome, por más que le dije que corriera a su ritmo, prometió no abandonarme.
En esa zona encontré a algunas Twitterrunners, palabras de ánimo para seguir con fuerza.
Avenida Revolución y las ampollas no se hicieron esperar.
Fue entonces que comencé a sentir el dolor en mis pies, el cansancio no era tanto como el dolor que comencé a sentir después de algunos kilómetros en un piso de concreto y rayado, el golpe es más duro que en el chapopote o adoquín.
Fue gracias a mis ángeles y escoltas Marcelino y Juan que pude llegar a Río Mixcoac. Por ahí, no recuerdo donde con exactitud vi pasar a Rubén y a Edgar.
Avenida Insurgentes.
Todavía faltaban varios kilómetros pero nada iba a hacer que desistiera de llegar a esa meta.
Mi amadísimo se unió en algún punto que no recuerdo, Juan no me dejaba y de pronto, las chicas Twitterrunners hicieron su aparición, en el momento justo y cuando más necesitaba de nuevo un apoyo femenino.
Muchas Gracias Carolina, Claudia y Maricarmen!!! El apoyo de ustedes fue de lo mejor! Caro, definitivamente eres una pilaconpatas!
Kilómetro 33. La porra de Texas Ribs era de lo mejor! Muchas gracias a Luis Perezcano y a su familia.
No sé dónde desapareció por algunos kilómetros Juan, y las chicas tenían que seguir para lograr un buen tiempo en su medio maratón.
Comenzaron los kilómetros tortuosos.
Cada abastecimiento de agua hacía que me ardieran los pies, me imaginaba que iban peor de lo que realmente estaban. Mi mente se debilitaba, el dolor quería dominar, pensaba en el dolor que tuvo que soportar mi madre, Daniela y muchos enfermos de cáncer en etapa terminal. Cómo iría Edgar García con su diabetes corriendo el maratón? (Ahora sé que de maravilla)
No me gustaba que mi amadísimo me viera así pues no podía hacer nada más que soportar mis gritos de dolor cada que pisaba una piedra o suelo disparejo. Sin embargo, sentía seguridad al tenerlo cerca, no tenía que fingir que no dolía nada.
Lateral de Reforma. El peor suelo y con los pies maltratados, lloré, grité y me paré por primera vez en el recorrido para caminar unos pasos.
Gracias por las palabras de apoyo Fabiola, y quienes estuvieron cerca en esos momentos.
Gracias por las palabras de apoyo Fabiola, y quienes estuvieron cerca en esos momentos.
Al fin! Avenida Juárez, Eje Central e Izazaga. Sentía que las ampollas reventarían en cualquier momento por lo que quise agarrar de nuevo un paso a ritmo, que era lento. Ví pasar a Briggitte y Ricardo, amigos Twitterrunners, animándome!
Juan apareció y pude despedirme de él para que cerrara con todo su final. Mi amado no me dejaba.
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| Foto: Twitterrunners |
Avenida 20 de noviembre.
Ya había terminado! Buscaba a mi hermano y a mi hijo, pues no llegaría a la meta sin él, sin embargo, casi al llegar vi a mi papá y me dijo que estaban más atrás, ya los había pasado. Lloré de dolor y rabia de que no los había visto por ir tan adolorida, le reclamé al amado que no los viera (una incongruencia total), llamé a mi hermano y los esperé unos minutos, no atravesaría la meta sin mi hijo. Punto.
En la espera, pude echarle porras a un buen amigo al llegar, Felicidades Luis Martínez!
La Meta.
Por fin! Todo había valido la pena. No diario cruzo la meta de un maratón al lado de mi hijo, descalza, Corriendo por la Vida y Con Ganas de Vivir.
Estoy segura de que olvido nombres, mil perdones, pero agradezco con toda el alma las grandes muestras de cariño, solidaridad y empatía con su servidora y con la causa que me mueve.
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| Foto: Equipo Twitterrunners |




Luz, Ahora entendí el porqué estabas detenida a unos metros de la meta.
ResponderSuprimirEres una gran inspiración para miles de personas. Gracias por hacer lo que hacer y por se una corredora de gran calidad humana.
Mi cariño y respeto. Hoy y siempre.
Gracias Luis! El sensibilizar a una sola persona sobre lo que es el cáncer y que hay muchísimas personas que necesitan apoyo aún contando con seguridad social, hace que mi pequeño grano de arena con lo que me gusta hacer, valga la pena.
ResponderSuprimirYes! ya puedo comentar!!
ResponderSuprimirLuz, te felicito por este gran logro. Hacer una maratón es una hazaña. Hacerlo descalza está más allá de mi imaginación.
Te mando un abrazo muy cariñoso!
So!!! Gracias!!!! Representas mucho para mi en este reto! Cuando creí que no vendía ni un kilómetro compraste el primero! Gracias!!!
ResponderSuprimirque puedo decir sobre tu accion desde el dia que yo vi tu causa sabedor que iria a ver a mi padre correr el medio decidi esperar maraton quise verte correr que aunque sabia que iba ser dificil verte pasar o darte animos verte pasar a la altura del medio maraton cuando pasastes le pedi a dios que te diera fortalesa y dios es tan grande que hizo realidad esto la verdad agradesco tu gran voluntad y lo repito ojala hubiera mucha gente como tu eres una gran persona. recibe un slaudo desde celaya guanajuato
ResponderSuprimirHola Luz,
ResponderSuprimirMás que una reseña, más que palabras, grandes sensaciones y sentimientos, gracias por compartir esta gran experiencia, gracias por haberme invitado a tan noble y bella causa.
Las grandes obras están hechas de grandes acciones y en este caso hechas por una gran mujer, mi profunda admiración y respeto.
Runners somos, en el camino andamos, pista, asfalto, vereda o donde sea nos entrenamos pero, en la meta, siempre nos encontramos, un abrazo.
Alejandro: Muchas Gracias por tus oraciones, tus palabras me animan a seguir con voluntad y determinación para que cada acción cuente. Gracias por estar atento durante la carrera, el cariño de personas como tú ayudaron a que yo cumpliera el compromiso.
ResponderSuprimirTe invito a que para la próxima, te unas en una carrera de 5 o 10 km, tal vez un medio o maratón completo, correr es algo que me encanta y me hace feliz. Un abrazo!
Edgar: A diario compruebo que nada es casualidad en la vida, por eso fue que en el momento justo te encontré para invitarte a esta causa.
ResponderSuprimirGracias por formar parte de esta experiencia con toda tu fortaleza y ánimo. Eres un gran ejemplo que no hay condición que supere a la voluntad, la diabetes nunca será un obstáculo y tú lo demuestras.
Gracias EddyMetal! Nos vemos en la meta.
Hola Luz:
ResponderSuprimirNo tengo el gusto de conocerte, pero tu relato me conmovió hasta las lágrimas.
Eres luz para quienes no queremos ver que sí se puede hacer lo que parece una locura de amor, gracias por iluminarnos y muchas felicidades.
Anónimo: Muchísimas Gracias por tus palabras! Ojalá algún día tenga el gusto de conocerte.
ResponderSuprimirNo hay cordura para amar y la vida se vive amando. Un abrazo!