MI DERECHO A ESTAR TRISTE
No hablo de estar deprimido y arrastrando la cobija eternamente, eso ya necesita un tratamiento médico, me refiero a ese sentimiento que nos ataca de vez en cuando ante un acontecimiento que afecta nuestra vida o la de un ser querido.
Considero que vivir intensamente la vida lleva consigo a todos los sentimientos, incluida la tristeza. No significa ser un fracasado o un inadaptado social, la tristeza forma parte de la vida, no siempre con la misma fuerza.
Tal vez me pone triste si el equipo favorito pierde, o si no salen algunos asuntos del trabajo como yo quisiera, pero esas son tristezas sin importancia que pasan tan rápido como llegaron.
Hay situaciones que provocan una tristeza más fuerte que por poco tiempo que dure parecería eterna, como la muerte de un ser querido, la enfermedad de otro, las desgracias propias y ajenas.
Sin embargo, ante este sentimiento que quisiera gritar pidiendo sin pedir un apapacho, un abrazo, los que son realmente amigos aparecen, son pocos en mi vida; la mayoría evita estar cerca de mi cuando estoy triste. Y esto no sucede sólo conmigo, la sociedad tiende a alejarse de los que están no sólo tristes, sino deprimidos o enojados con la vida. Ya solo inspira indiferencia en el corazón de muchos ver a alguien en desgracia, cuando más se necesita compañía y comprensión, un abrazo, un silencio cómplice, una sonrisa, un llanto consolador. O por el contrario palabras de NO DEBES estar triste, sonríe, sé optimista, ve el lado positivo de las cosas, no veas problemas, ve oportunidades. Todo esto lo entiendo, pero hay momentos, días, horas, que quiero y necesito estar triste.
Si alguien puede ser feliz y alegre toda la vida, qué bueno! Yo no, y defiendo mi derecho y el de cualquiera a estar triste, eso le da los matices necesarios a la vida.
Creo que con sentimientos como el enojo o la tristeza, podemos lograr cosas más positivas, si los sabemos controlar y encauzar que si viviéramos en un estado de alegría permanente, porque estando en una felicidad eterna no conoceríamos el lado contrario; cómo llorar de alegría, si nunca hemos llorado de tristeza?
Cuántas grandes obras de arte se han creado al calor de las lágrimas de una tristeza?
Acaso los sentimientos se juzgan? Prefiero disfrutarlos al máximo! Llorar hasta sentir que me deshidrato, sentir como si la herida fuera en carne y arde, duele. La vida no es una linea recta y alfombrada, tiene caminos llenos de flores, otros empedrados, lodosos, secos, fríos, calientes, etc.
Tengo derecho a estar triste porque me ayuda a superar las pruebas de la vida, a recorrer su camino y tomar fuerza, pero ojo, no quiere decir que me quede instalada en la tristeza, también disfruto las pequeñas alegrías dentro de una situación triste.
Una vez que el acontecimiento o situación triste es superado por mi corazón, vuelve a rebotar de alegría, sabedor de que disfrutó la pena y ahora es feliz.
Este post fue realizado para el blog http://www.fotomirada.com/blog/
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:)
ResponderSuprimirClaro que tienes derecho a llorar, el mismo a amar o reir! Es lo que nos hace humanos, se llaman "sentimientos" y nos distinguen de las bestias despiadadas e inhumanas que tanto se multiplican en México en últimas fechas. Lee ésto y quizá te sientas mejor: http://mujerdevirtud.blogspot.com/2010/01/tiempo-de-reir-y-de-llorar.html
saludillos!
Muchas gracias por compartir tus palabras, son de gran paz para mi alma. Necesitamos más personas sensibles ante el infortunio del prójimo. Gracias Rode.
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