jueves, 11 de marzo de 2010

MI PRIMER MARATÓN
El pasado 27 de septiembre corrí el XXVII Maratón Internacional de la Ciudad de México.

En cuanto a la organización de este evento, desafortunadamente me parece que le falta mucho impulso para destacar entre los principales maratones del mundo. En esta edición únicamente participaron 7 extranjeros, lo que resulta muy penoso ya que el rango competitivo es bajo. Es decir, mientras en el Maratón de Nueva York, el primer lugar masculino tuvo un tiempo de 2 horas 9 minutos, en México se logró con un tiempo de 2 horas 21 minutos, y ni qué decir de la rama femenil en donde la ganadora del primer lugar en la Ciudad de México tuvo un resultado de 2 horas 54 minutos, en tanto que la triunfadora en Nueva York logró un tiempo de 2 horas con 28 minutos (casi media hora de diferencia).

Ahora, mi experiencia... Salida en el Zócalo de la Ciudad de México a las 7:40 AM el grupo femenino, realmente no muy numeroso, tal vez 1,500 participantes de 6,000 inscritos. Aproximadamente media hora antes que el grupo de los hombres, quienes salieron alrededor de las 8:10 AM.


El recorrido nos llevó a través del Centro Histórico, aunque sólo lo atravesamos, saliendo a un costado de Plaza Garibaldi  hasta tomar Reforma. Aproximadamente a los 5 km. comencé a hidratarme y a tomar  glucosa, no quería que bajara la energía y estaba muy nerviosa, sólo quería llegar al final, no me importaba que me doliera el pie y hubiera tomado desinflamatorios, lo tenía que lograr.


Al llegar a la altura de Chapultepec, aproximadamente los km 7 a 13, seguíamos siendo un contingente de puras mujeres, mi pensamiento era que hasta el km 15 nos alcanzarían los hombres que ganarían el maratón. Mi meta era fija, no bajar el ritmo, aguantar. Y así fue. Al dar la vuelta a Chapultepec y entrar al Circuito Interior, vi pasar a los ganadores.


Llegando a la mitad estaba feliz, con toda la fuerza, sintiendo lo que más disfruto al correr, LA VIDA por sí misma, mi corazón latiendo en ritmo, mis pies conectados al paso que marcaba el corazón y formando parte de una marea humana con el mismo objetivo, llegar a la meta.


No fue sino hasta llegar a los puentes de Río Churubusco que comencé a sentir el cansancio, aproximadamente después del km 26 y hasta el 37, me encontré con "la pared" y fueron momentos que sentí realmente como un reto y donde apliqué toda la fuerza mental, recordaba el adagio de "Son 26.2 millas, 10 con la cabeza, 10 con las piernas y 6.2 con el corazón", esos fueron kilómetros recorridos con la mente y el corazón. Mucho ayudaron las porras y ánimos de las personas en la calle, la fruta pero sobre todo la miel que me regaló un señor en el km 34 o 35. Amo ver a los niños gritando y dando ánimos a los corredores.

Al final sobre Tlalpan y 20 de noviembre ya tenía fuerzas renovadas, ilusión de terminar mi primer maratón, sólo unos kilómetros más y llegaría. Dando la vuelta sobre 20 de noviembre ví a mi amiga Alma, esperando, gritando, mi corazón latía fuerte y cansadamente feliz.

Me preguntaba dónde estaría mi compañero, mi amor, mi hombre? Ya me rebasaría y no lo ví? Esperaba verlo pronto en la meta, y así fue aunque en esta ocasión me tocó esperarlo.

Llegar a la meta de mi primer maratón es la segunda experiencia más gratificante de la vida, la primera fué ser mamá.

Mi corazón se desbordaba de alegría, lloré unos momentos, me comuniqué con Dios agradecida. Fueron 4 horas 12 minutos. Después de eso, todo se puede.

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