Con el aviso de tu llegada mi vida cambió, tú la cambiaste, cuando iba a la deriva sin que me atreviera a agarrar el timón y darle la vuelta antes de estrellarme. Llegaste tú a darle un sentido diferente a la vida.
Ojalá hubiera un curso propedéutico para padres, pero poco a poco he aprendido a leerte, a ver ese amor infinito en tus ojos, cuando lloras, cuando ríes, cuando te enojas.
Antes de que nacieras tenía mucho miedo de vivir el ser mamá, significabas sólo una responsabilidad muy grande, pero te fui sintiendo hasta que pude decir "Es mío" y lo quiero como sea.
En el instante que te vi después de que naciste supe que eras tú quien me iba a enseñar a vivir a mi, aunque yo te tuviera que educar, vi un océano de sabiduría en tus pequeños ojos.
Gracias Angel, por enseñarme que amar es escuchar, ser paciente, reír alocadamente o sólo esbozar una sonrisa.
Amar es vivir y todavía lo estoy aprendiendo de tí.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada