lunes 6 de febrero de 2012

2012 Recibir, dar y agradecer = AMOR

Nada es casualidad en la vida...
Este lugarcito es una especie de anecdotario, más de experiencias en carreras que otra cosa, pero siempre desde un enfoque personal, no tan técnico, de vivencias. Donde se juntan y funden esas vivencias deportivas y personales, reflejando gran parte de lo que soy como mujer y ser humano.
Una y otra vez, cuando me siento a escribir y medito un poco sobre lo que me sucede en el momento llego a la misma conclusión: a mi me mueve el amor.
Amor, palabra simple y a veces desgastada, para todo y para nada se usa.
Aquí estoy contenta de usarla pues siempre la he dicho sincera y ha encontrado eco en otras personas. Es hermoso ese sentimiento de complicidad para decir que entre almas nos identificamos y compartimos, pero lo más importante, DAMOS.

He aprendido a ver y sentir un poco más allá de lo que me pueda pasar a mi, viendo a través de los ojos de otros que pudieran necesitar algo de lo que yo sea capaz de dar. Así es como entiendo la vida y la vida misma me retribuye en amigos que me dan su amor sincero, con fuerza, voluntad, compromiso de entrega constante, lo que se convirtió en un círculo que va creciendo.

Hoy quiero decir GRACIAS a todos y cada uno de quienes recibo una sonrisa, un grito de ánimo, una llamada preguntando cómo estoy, un abrazo, un consejo, todo aquello que me ayuda a cumplir una meta personal más.
Y cual es mi alegría y también mi tristeza, que si tuviera que decir nombres cometería con seguridad un olvido involuntario, por eso mejor omito nombres, pues sólo recordaría los más cercanos.
Estoy comprometida con tanto amor, y no solo de palabra, sino como un compromiso de trabajo. Necesito  y debo trabajar más en mi como persona para poder DAR lo mejor que pueda tener a favor de los que me rodean. Es imposible no mirar y no sentir el cariño de familia y amigos que me demuestran a cada segundo su confianza y apoyo incondicional en que puedo seguir adelante, mejorando.

En parte, el correr ayuda a comprometerse con la vida, pues se necesita compromiso y voluntad para salir a correr y cumplir una meta, sólo que la vida requiere ir más lejos, más alto, más fuerte, empujando  con fé, alegría, esperanza de lograr un mundo mejor.

Adelante con este 2012 que trae mucho trabajo y alegrías por encontrar.


domingo 5 de febrero de 2012

Mas allá de un récord personal. Maratón de Monterrey 2011.

Gracias Sergio!

De manera oficial solo he corrido 6 maratones de ruta y la mitad de ellos en Monterrey.

Personalmente, desde que corro en pavimento descalza, encuentro la motivación para inscribirme en una carrera cuando voy a algo mas que correr. Esta no fue la excepción.
Por situaciones financieras no pensaba acudir al Maratón de Monterrey 2011, pero hubo varios amigos animándome a ir, e incluso dos de ellos se ofrecieron a pagar mi inscripción. Fue Sergio Garrido quien insistió y me inscribió. Aún así faltaba conseguir todo para realizar el mini viaje a Monterrey. Dios acomodó las piezas y en compañía de mi Angelito volamos a Monterrey, con una despedida muy especial en el aeropuerto de alguien a quien quiero mucho y con el cariñoso recibimiento de mi hermano menor que vive en Monterrey.

En la entrega de paquetes tuve oportunidad de platicar con un grande en las carreras de distancia y ultra distancia, el doctor Genaro Vega. Gran ser humano, gracias por sus palabras y ojalá tenga muchas oportunidades para ayudar.

El clima era lluvioso y frío, dudaba un poco en correr descalza, el año anterior se me reventaron las ampollas en el kilómetro 30, pero como ya lo estoy acostumbrando, no sabría a nada un maratón con tenis a menos que fuera en montaña.
Aún así tenía que darle un toque distinto, quería que no sólo dijeran: Mira esa loca que va descalza! Qué valor y que tontería!, etc...
Hice una bandera con dos mantas que pegué y uní a un palo de escoba con el siguiente mensaje para buscar llamar la atención y donativos para Con Ganas de Vivir : "Correr descalza puede ser incómodo y hasta doler... Quienes padecen cáncer sin recursos para afrontarlo quieren una oportunidad de vida. Me ayudas a ayudar?"  Y cuál va siendo mi sorpresa que no eran contra agua, las tuve que forrar con mica autoadherible, en total pesaba unos 5 kg mi bandera.
Ya con el número listo con mi nombre, LuzdeAgosto, solo quería tener la fortuna de encontrar a Sergio en la arrancada.
Con la lluvia que no cesaba, con los pies descalzos, con una bandera pesada, algo de frío... Me concentré en la intención que me movía, el apoyo a Con Ganas de Vivir, para difundir su labor en la búsqueda de un México con menos cáncer. Pensando así, no había frío, no había peso, no había agua, sólo podía encontrar amor, entrega, ganas de hacer las cosas y así fue.

Me encomendé a Dios, pensé en mi madre, en mi hijo, en mi familia, mandé un mensaje a quien se había quedado dormido y comenzó el maratón. 
No puedo describir la emoción al escuchar las palabras "Aquí voy Luz", volteo, y era Sergio! Quien me hizo ir de nuevo al gran maratón de Monterrey estaba a mi lado desde el inicio y yo más que feliz.
El había corrido un maratón una semana antes como buen adicto a los maratones, pero eso lo haría ir un poco más despacio; yo iba con la idea de hacerlo a su ritmo, si aumentaba el paso lo aumentaría y si bajaba, yo bajaría con él. Al fin yo llevaba en desventaja los pies descalzos y la banderota.
Nada más lejos de la realidad....
Si pensabamos ir a un paso de casi 5 horas, andabamos muy apurados, lo terminamos en 4 horas, 11 minutos aproximadamente, mi mejor tiempo descalza y a menos de 15 minutos de mi mejor tiempo con tenis! 
Sergio se ofreció a llevar la bandera un rato, yo no quería prestársela, pero por pena, pesaba bastante y no lo dejaría correr a gusto, finalmente nos la turnamos para llevarla y eso fue una gran ayuda para mis hombros.

Como siempre, el apoyo de la gente en las calles es vital en estas rutas, muchas gracias a niños y grandes que a pesar del frío y la lluvia estaban ahí para apoyarnos.
Y a los demás corredores, en especial a "mi pacer" de 4:15 que nuevamente nos encontramos... Les recomiendo ampliamente la fiesta que se vive en este grupo.

Llegando a la zona de la Macroplaza fue el tramo que más sufrí, suelo de adoquín que con el agua se pone resbaloso, gracias a la ayuda de Alfonso Lobo pude pasar sin caerme por ese lugar.
Al aproximarnos de nuevo a Parque Fundidora, no podía creer que me sintiera tan bien! Las ampollas eran mínimas, el ánimo excelente... Fue entonces que Sergio aumentó el paso y yo entre la bandera y los pies ya no podía ir más rápido, le dije que cerrara con fuerza la carrera, pero no me dejó, "Si comenzamos juntos, terminamos juntos", fueron sus palabras.
No sé si fue cansancio o un calambre, pero Sergio se comenzó a sentir mal, faltaba muy poquito para llegar a la meta, así que lo tomé de la mano y lo jalé, teníamos que cerrar tal cual había sido el recorrido, con alegría y fuerza hasta la meta.
Le pedí me ayudara a extender la pancarta al llegar a la meta y así logramos un sueño más.
Para cerrar con broche de oro, mi querido Rubén Romero me recibe en la meta con medalla en mano, la emoción no dejaba salir mis lágrimas y Sergio lloró un poco por los dos, seguimos caminando en silencio cómplice de todo lo vivido en 42,195 metros, hasta salir y saludar a los amigos que ya habían terminado también, Ricardo, su familia, Aurora, Araiz, Zona Limitada, Alfonso Lobo, y de momento olvido muchos nombres, gracias...





viernes 9 de diciembre de 2011

Respiremos...


Hay días en que aún cuando no se pueda ir físicamente, podemos y necesitamos acudir a nuestra montaña interior, a esas cañadas profundas y valles escondidos para restaurar la fuerza vital que nos permite respirar y vivir en armonía.
Si partimos del punto en que la vida es crecimiento debemos estar en constante movimiento y en lucha por lo que consideramos correcto, creer que se puede unir el cielo, la humanidad y la tierra, protegernos como naturaleza o estamos muertos.
En el momento que caemos en una monotonía, sin darle sentido a nuestra vida, sólo somos carne y huesos, la humanidad está lejos. 
Cuántas veces somos conscientes de que respiramos, de que somos una combinación perfecta amarrados por la respiración, por la circulación de la sangre? Esa fuerza vital, a veces tan desaprovechada entre inhalación y exhalación.
Demos paso a la victoria de la vida sin mirar el bien o el mal de otros, seamos conscientes de nuestra respiración, de nuestra vida y pugnemos siempre por la verdad, seamos combinación perfecta con el aliento del cielo y de la tierra.
....................
A los que corren su primer maratón el domingo, disfrútenlo, han trabajado para lograr esa meta personal. No olviden la hidratación constante y hoy duerman y hagan la cena de carbohidratos. Maratón de Monterrey, vamos de nuevo!

viernes 2 de diciembre de 2011

Corriendo y recordando lecciones. 100km León, Guanajuato.

Por invitación de Jesús de la Cruz asistí al Festival Multideporte organizado por Todo Triatlón en León, Guanajuato. El 4 y 5 de noviembre de 2011 se llevaron a cabo en el Parque Metropolitano, pruebas tales como Doble Ironman, Ironman, Medio Iron, Triatlón corto, Ultramaratón plano de 60, 84 y 100km. Yo corrí 100km.

Pensaba ir sola, pero como una afortunada sorpresa me acompañaron mi papá y mi hijo, lo que fue de gran aliento para la carrera, en un lugar desconocido. 

Siempre me he considerado rodeada por ángeles, sobre todo cuando corro largas distancias, y esta carrera no fue la excepción.

Desde antes de ir mi amigo Jorge Luis Campos estuvo al tanto de mi estancia y ya estando en León fue el perfecto anfitrión, nos recogió en la central de autobuses, nos llevó al hotel y a recoger el paquete de corredor y al día siguiente lo mejor, me acompañó por 20km que me ayudaron mucho para distraer la mente en cosas más interesantes que un cansancio. Mil gracias!

Confieso que cuando fuimos por el paquete de corredor me sentí chiquita junto a los Ironman, el miedo se hizo presente, pero fue ver la sonrisa de mi niño lo que me recordó que si se hacen las cosas con amor, nada falta, ya había corrido 100km en condiciones más demandantes por el dolor, ahora era tiempo de disfrutarlos más. No sabía lo que me esperaba.

La carrera comenzó a las 7 de la mañana, la luz del sol ya alumbraba bastante bien. No conocía a nadie de mis pocos compañeros de carrera, (no me había percatado de la presencia de Genaro Vega) éramos menos de 20 personas con el corazón bien puesto para recorrer mínimo 60km. Tres mujeres.


Más por costumbre que por otra cosa, le puse a mi playera y gorra el logo de Con Ganas de Vivir, obviamente nadie supo de qué eran esos dibujitos y ni siquiera preguntaron. Aunque yo me siento bien de portar su logo en todas las carreras en que participo, no quiere decir que se logre algo con ello, si acaso, aparecer en alguna que otra foto, pero si nadie sabe qué es y qué hace Con Ganas de Vivir, dudo mucho que se logre alguna ayuda. Ya habría otra ocasión para difundir su labor, pensaba, y cual fue mi sorpresa más adelante que hubo quien me reconoció como la descalza y otros me preguntaron qué era Con Ganas de Vivir.

Comencé la carrera a un buen ritmo, 6:30 min por km, la pensaba bajar a 7min por km pero me sentía bien dentro del pelotón a esa velocidad pues éramos muy poquitos, a la segunda vuelta, algunos aumentaron la velocidad y comenzó la estrategia personal. Comencé a ver mi monitor cardiaco, a ritmo de 7 min por km máximo para mi, me repetía. Vamos comenzando. Algunos compañeros bromeaban entre ellos, otros como yo, no conocían a nadie, hasta que se unió el señor Jesús de la Cruz y ya me sentía acompañada.
Algo raro, aunque no era un ambiente hostil, tampoco había mucho compañerismo para compartir entre desconocidos que convivirán al menos las 8 horas siguientes. Se respiraba competencia.
Me concentré en mi música, en mis pasos y mis latidos, afortunadamente en el kilómetro 20 vi a Jorge Luis Campos y corrimos juntos los siguientes 20km. Platicando y estando al tanto de cómo iba mi ritmo, más él que yo misma, se fue volando la distancia y el tiempo se hizo corto. Cuanto te agradezco Jorge!

No sabía que un par de kilómetros adelante un calambre pondría a prueba lecciones aprendidas. El dolor en el muslo derecho me paralizó, pero hice lo que había visto en otras carreras, estirar el músculo y caminar. Varios corredores vieron que algo pasaba pero contrario a lo que sucede en las carreras de montaña, nadie se detuvo a ver qué pasaba y si podía ayudar. No niego que primero me pareció muy mala onda, pero finalmente comprendí que era una competencia y el que no pudiera seguir, se tenía que salir. 

Al llegar al km 45 comí plátano y naranja para aminorar el dolor, pero lo más útil fue al llegar al km 50 y sacar de mi mochila un analgésico y una pastilla de potasio. Me recuperé bastante bien y pude seguir a pesar de haber perdido como una hora en cojear y caminar.

A partir del km 50 mi estrategia cambió por completo, ya había sacado parte de mi aprendizaje en otras carreras al superar el calambre, ahora era tiempo de cambiar el ambiente, eran vueltas y vueltas a un circuito plano, con un sol bastante fuerte y una temperatura de 30 grados centígrados. Porqué hacerla más tediosa con el silencio? 

Era reconfortante llegar a los puntos de abastecimiento y recibir los ánimos de quienes estaban ahí para apoyarnos, porqué no podíamos hacer lo mismo entre nosotros como corredores?

Recordé una de mis primeras lecciones, con José Alfonso Sánchez, perdidos de noche, sin abastecimiento, sin lámpara y en el cerro. Palabras y gritos de ánimo que era tiempo de compartir con otros aunque de otra manera.

Poco a poco, recuperé la alegría, el gusto que me da correr, y eso se reflejó en sonrisas y palabras de aliento para mis compañeros, quienes poco a poco lo retribuyeron de la misma manera a pesar de nuestro cansancio por dar vueltas y vueltas al Parque Metropolitano.

Comencé a recordar a mis amigos, en especial a aquellos con los que suelo recorrer largas distancias, como Sergio Hernández y a Josué de la Cruz y sus pláticas, me imaginé que los llevaba a mi lado. Definitivamente ya no corría sola, y aunque hubo algún corredor que me dijo que porqué yo no iba acompañada como la mayoría que fueron haciendo parejas para sentir menos el cansancio al platicar, no sabían que llevaba a la mejor compañía, pues Dios no me abandonaba y el cariño de mis amigos estaba conmigo, lo podía sentir. El gran Chespi (Josué) diciendo: "Su majestad pudo con algo más duro que esto, es pan comido"; y mi corazón, mi gran amigo Sergio "Animo Lucecita, eres grande".

Desde el inicio me pareció más un reto mental que físico, y en los 60km estaba comprobado. Una buena actitud siempre sería mejor que ir pensando en lo que faltaba, en el cansancio y en el calor. Fue así que me di cuenta que conocía a alguien más, el ultra corredor Genaro Vega, un honor correr junto a él.

Faltando aproximadamente 30km o 3 vueltas, me detuvieron para indicarme que debido a que se comenzaría a hacer de noche y cada vez quedaban menos corredores entre los que realizaban doble iron o el iron sencillo y el ultra, se reduciría el circuito y me faltaban 16 vueltas. Ouch!

Mi ánimo no decaería! Eso era claro, tenía la fuerza suficiente para llegar feliz a la meta, mis pies no estaban ampollados y sangrantes como cuando corrí descalza. Aunque llevaba en la ropa y en el corazón a Con Ganas de Vivir, en esta ocasión no pretendía que voltearan a ver una causa y sin embargo, se reflejó algo que vieron algunos pues me preguntaron de dónde podía sacar una sonrisa cada que nos topábamos dando vueltas al circuito, que si tenía que ver algo esos dibujitos de mi playera. Fue así como con la alegría de siempre, comenté brevemente el trabajo de Con Ganas de Vivir.

Agradezco que me lo hayan recordado, pues si pude con 100km en condiciones más duras, esta carrera tenía que ser lo planeado, sólo una parada en el camino.

A las 4 de la tarde me sentía muy cansada, otro bache que sortear, el calor! No era tanto, sólo 30 grados centígrados, pero los sentía como 40. Los hielos que agarraba en los abastecimientos no me duraban ni dos km cuando eran agua evaporándose. Cómo agradecí que me echaran agua fría en la cabeza!!!!

Los demás corredores también se notaban cansados, un par de ellos ya llevaba mucho trabajo acumulado tras su doble ironman, qué ejemplo para los que solo corríamos! Ellos eran los más animosos.

Un ironman me tatuó con plumón un brazo indicando que iba por 100km, éste señor que no recuerdo su nombre era de los más alegres.
Jesús de la Cruz era el más rápido y sólo recorrió 84km, pero de haber seguido, con facilidad hubiera llegado a los 100km antes que Genaro Vega, quien fue el ganador.

Alrededor de las 6pm, al fin cayó la penumbra y me faltaban pocos km. El señor Jesús comenzó a animarme pues de las dos mujeres que para entonces quedábamos, yo iba adelante.

Lupita, la otra corredora siempre fue muy concentrada, y en raras ocasiones contestó a mi saludo y palabras de ánimo, todo el tiempo corrió con un amigo y desafortunadamente no supe mucho de ella.

Al fin, a las 7:25 pm terminaba mi carrera y se hizo realidad el post pasado...
Si lo vas a intentar, mejor no lo hagas, no has trabajado para lograr una meta cuando la duda tiene un lugar....
Hoy doy todo lo que soy, de manera sincera y auténtica, en paz y armonía con mi momento actual. Hago lo que quiero hacer sin detenerme, como dice un amigo querido "un kilómetro más, un kilómetro más rápido".
Lo único que controlo es mi mundo interior, soy reina de mi corazón, ama de mi espíritu, los hago fuertes, flexibles y nadie ni nada puede entrar en mi mundo sin mi consentimiento.
El amor es el fuego constante, la llama y el motor que me mueve y protege mi mundo interior, en el amor no hay lugar para el miedo.
No tengo miedo a que no se escuche mi voz porque el amor sin gritar se escucha más fuerte.
No tengo miedo a no hacer lo suficiente porque el amor me impulsa a dar todo lo que soy.
No tengo miedo a no correr hasta la meta porque corro con amor.
Soy responsable de mi aquí y mi ahora, forjo mi felicidad y hago mi camino de la mano de Dios, de mi familia y mis amigos.
100km no es una meta, es una parada en el camino. Así fue.


viernes 4 de noviembre de 2011

Un poco de motivación para llevar

Si lo vas a intentar, mejor no lo hagas, no has trabajado para lograr una meta cuando la duda tiene un lugar....


Hoy doy todo lo que soy, de manera sincera y auténtica, en paz y armonía con mi momento actual. Hago lo que quiero hacer sin detenerme, como dice un amigo querido "un kilómetro más, un kilómetro más rápido".

Lo único que controlo es mi mundo interior, soy reina de mi corazón, ama de mi espíritu, los hago fuertes, flexibles y nadie ni nada puede entrar en mi mundo sin mi consentimiento.

El amor es el fuego constante, la llama y el motor que me mueve y protege mi mundo interior, en el amor no hay lugar para el miedo.

No tengo miedo a que no se escuche mi voz porque el amor sin gritar se escucha más fuerte.
No tengo miedo a no hacer lo suficiente porque el amor me impulsa a dar todo lo que soy.
No tengo miedo a no correr hasta la meta porque corro con amor.

Soy responsable de mi aquí y mi ahora, forjo mi felicidad y hago mi camino de la mano de Dios, de mi familia y mis amigos.

100km no es una meta, es una parada en el camino. Así sea.




miércoles 2 de noviembre de 2011

100 km Con Ganas de Vivir. Los 58km después del Maratón.

Llegando a la meta del XXIX Maratón Internacional de la Ciudad de México estaba esperándome el equipo de Con Ganas de Vivir, mi familia y amigos queridos. Entre las fotos con ellos, recoger la medalla, escuchar las noticias sobre los otros corredores que participaban en Corriendo por la Vida y ya habían terminado su carrera como José Roberto Torres Siles, que corrió el Medio Maratón en muletas, a Oliver Hernández que corrió 60km haciendo distancia previa al Maratón, a Luis Ballesteros y otros corredores a quienes no tuve la oportunidad de saludar y conocer, pasó más de media hora para reunirnos de nuevo en un extremo de Palacio Nacional para iniciar los 58km restantes.



Ahí conocí a Rosario Maguey, quien planeaba correr sólo 21km y acabó corriendo los 58km. una distancia que de manera increíble recorrió sin cansarse un segundo. 

Por fin, listos para comenzar Rosario, Sergio, Josué y su servidora, salimos a un costado de la llegada del maratón, lo que resultó bastante complicado por la cantidad de gente en la calle, pero pude ver la llegada de mi amiga Alma a la meta de la mano de su hija. Hermosas.

Afortunadamente, saliendo del Centro Histórico ya nos estaban esperando de varias horas antes, amigos motociclistas de Con Ganas de Vivir, no sé qué hubiéramos hecho sin su ayuda. Gracias Carlos, Ulises,   Vicente. Ellos fueron nuestra escolta todo el tiempo, no importaba el cansancio de ir sobre una moto a muy baja velocidad durante horas, no importó la lluvia torrencial, para cerrar las calles para que pudiéramos pasar. Mil gracias.





 También como escolta y llevando agua y abastecimiento estaba por supuesto, el equipo de Con Ganas de Vivir en automóvil, iban reportando nuestro paso en las redes sociales y muy pendientes de que no nos sucediera nada. Alfonso Aguilar, Karla Fabián, Gabriela Mancilla, Fernando Ramírez Figueroa, Laura Soto y no podía faltar, Tequila, el perro más humano que conozco. 


Es de agradecer y reconocer que varias patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública nos fueron escoltando en nuestro paso por todo el recorrido, no sabían que era lo que estábamos haciendo, preguntaron nuestros datos personales y los remitimos con el Presidente de Con Ganas de Vivir que iba en el coche.

Ya terminado el maratón, sólo tenía pequeñas ampollas, me sentía muy bien, sin cansancio, comencé fuerte, llegando a la Calzada de Tlalpan, todo fue cambiando, ir por el carril donde para el transporte público no fue nada sencillo, y aunque tanto el automóvil como las motos nos iban escoltando perfectamente, el suelo estaba lleno de basura pequeñita, piedritas y se comenzaba a sentir caliente.

Ver a mi papá, hermanos y sobrina en distintas estaciones del metro que íbamos pasando me animaba bastante, además de la compañía, no podía sino seguir dando todo al 100 por ciento y más.




Verónica Olea, gran amiga y colaboradora en Con Ganas de Vivir se unió varias veces a correr con nosotros, sin embargo, todo el camino iba con los motociclistas ayudando a cerrar calles y gritando porras y palabras de ánimo. Gracias Vero!

Poco antes de llegar a Taxqueña, el dolor causado por un suelo caliente y unos pies más acostumbrados a andar calzados que descalzos fue insoportable, apenas se completaban 50km y tuve que ponerme los tenis que iba cargando. Literalmente se quemó la piel.

Seguimos adelante y encontramos a Carlos Alberto Lezama en su bicicleta, un gran corredor y atleta, reconoció a Josué y decidió acompañarnos por más de 15km. Algunos en bici, otros corriendo. Gracias por convidarme de tu agua, me sirvió muchísimo.


Llegamos a la zona de hospitales del Sur, pasamos frente al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, seguimos adelante hasta dar vuelta para tomar Insurgentes casi a la altura del Monumento al Caminero, en esa zona encontramos a Lula Ruvilou, y con ella la lluvia.

Lula iba a correr sólo 5 o 6 km, acabó corriendo el doble, prácticamente todos los km con lluvia los corrió ella. Un gran gusto compartir distancia con ella, ya después tuve la fortuna de conocerla y es una muy buena amiga. Gracias Lula!

Seguimos nuestro camino, ya estábamos frente a Parque Hundido, y la dicha era mucho más grande que el dolor que comenzaba a sentir nuevamente en los pies. Platicar con los compañeros de carrera, escuchar a Josué y Sergio con sus anécdotas y palabras de aliento, platicar con Carlos y Rosario a quienes no conocía, ver el esfuerzo de Lula, y la ayuda de extraños que se detenían en su coche a preguntar y dar ánimos y hasta Gatorade! Todo era genial!


Mejor aún cuando de repente veo a Viviana Círigo, una de mis mejores amigas, brinqué de alegría al verla, y más con el suero que me llevaba, bien sabías que me hacía falta. Ahí no comenzó su compañía, pues desde antes de iniciar el Maratón ella estaba muy pendiente de cómo nos iba. Nos siguió en su coche, relevando al de Con Ganas de Vivir que podría sufrir un exceso de calentamiento por tantas horas a tan baja velocidad. Te quiero con toda el alma amiga mía.

Por fin llegamos a Insurgentes y la calle de Bajío, donde dimos vuelta para el Centro Médico Nacional Siglo XXI que tan feos recuerdos me trae, y el Hospital General, mi velocidad era cada vez más lenta, y la tristeza se hizo presente, extrañaba la lluvia para el camuflaje. Sólo recuerdo que Josué se dió cuenta y me dijo, tu meta no es aquí, adelante.

Regresamos de nuevo a Insurgentes, ya me parecía que estaba abusando de mis amigos Carlos, Ulises, Vero y Vicente, tantas horas en la moto y yo sólo atinaba a decir Gracias en cada cruce.

Mis pensamientos volvieron a lo que me movió a hacer eso, 100km y aunque sólo aguanté 50km descalza, lo hice por algo. Ayudar a captar fondos para Con Ganas de Vivir y que sigan dando auxilio a pacientes con cáncer pero que no tienen recursos para afrontarlo. Iban más de 80km y mi mente me jugó chueco, sentía que era mucho esfuerzo para captar tan poquito, porque si quitábamos la aportación de una empresa, mis donativos no llegaban a los 1500 pesos. Pero, hasta dónde se mide el "mucho esfuerzo"? Simplemente, no me esforcé lo suficiente para captar fondos.

De vuelta al buen camino, los últimos km. fueron tortuosos, no me había percatado que un pie sangraba porque las ampollas habían reventado y la piel se estaba "pegando" al zapato, por lo que todo el dolor se reflejaba en que aguantaba cada vez menos pisar piedritas y los ruidos ambientales como los de los autos y hasta las porras, se comenzaron a volver casi insoportables.

Por más empeño que le puso Josué para que llegara sonriente a la meta no lo logré, ya iba llorando, contenta porque sabía que iba a llegar, pero de verdad el dolor era cruel. Sólo atinaba a pensar que un dolor así pero que no se quita pronto lo padecen muchos enfermos que no tienen acceso a una buena atención de salud, y por ellos estaba yo ahí.

Llegando a la meta frente al Hospital Juárez, sólo atiné a llorar, eso era lo único que quería, llorar, de felicidad y de dolor. Un momento para reincorporarme y sentirme mejor, dar las gracias por tan maravillosa experiencia y un abrazo a José Santamaría que al fin conocí (gracias a él llegué a Con Ganas de Vivir). Sólo un momento porque llegamos todos mojados y la lluvia insistía en acompañarnos por lo que tuvimos que despedirnos pronto.

YOLANDA DÍAZ MACÍAS, SONIA SÁNCHEZ ESCUER, JOSÉ SANTAMARÍA GRACIAS POR SU DONATIVO. FUERON PARTE DE ESE MOTOR QUE ME ANIMÓ EN ESTOS 100KM.

ANGEL MENDOZA Y FABIO MONTOYA. GRACIAS POR VALORAR LAS MEDALLAS GANADAS CORRIENDO DESCALZA PARA CON GANAS DE VIVIR, MÁS ALLÁ DE 42,195 METROS.

PAPÁ, HERMANOS, TÍOS, PRIMOS, GRACIAS POR SU APOYO CONSTANTE Y SU CARIÑO.

A tí que te tomas un ratito para leerme, mil gracias.






miércoles 26 de octubre de 2011

100km Con Ganas de Vivir Los primeros 42km...

Casi siempre que corro distancias largas me pregunto, porqué corro? La respuesta es siempre la misma: Corro porque es como estar enamorado, sientes como late con fuerza tu corazón, buscas dar lo mejor de tí, amas darlo todo y al final la recompensa es tuya. Vivo enamorada y corro con amor.

El pasado 28 de diciembre corrí 100km. Pero no lo hice sola, en ninguna ruta oficial y tampoco sin parar... Aquí mi anécdota...

El año pasado corrí el Maratón de la Ciudad de México descalza buscando apoyar a la asociación civil Con Ganas de Vivir que busca dar una buena calidad de vida y apoyo en sus tratamientos a pacientes con cáncer que no tienen recursos para afrontarlo, así como a sus familiares. Aquí puedes leer mi relato de ese maratón.

Este año quería hacer algo distinto, si de por si, correr un maratón descalza no sirvió de gran cosa para que muchas personas se interesaran en conocer sobre el cáncer, conocer Con Ganas de Vivir, cuidar su salud y ayudar a otros; tenía que hacer algo diferente para esta ocasión y como ya había corrido algunas distancias mayores al maratón, me propuse que fueran 100km y los más posibles, descalza.

En resumen, corrimos los 100km en 13 horas aproximadamente, con una pausa como de 40 min después del maratón, alrededor de 50km descalza.

Va la emoción...
Como siempre, llego a las carreras a la carrera, minutos antes del disparo de salida, me ajusté los audífonos, busqué a los de la asociación sin éxito y mejor pedí la ayuda de desconocidos para que me auxiliaran a ponerme unos letreritos que hice tratando de explicar un poco la causa, fui al guardarropa a dejar una super manta en vinil que con mucho cariño me hicieron para apoyarme un grupo de corredores del parque Tezozomoc, muchas gracias Angel Llerena y Angel Mendoza, desafortunadamente no tenía donde colocarla sin riesgo a perderla. Al fin, ya estaba lista para correr.


Me encantó la salida del Maratón ahora sí las mujeres tuvimos el derecho de cantar nuestro Himno Nacional, y luego los fuegos artificiales, estuvo wow!!!!! Gran inicio para mis nervios.

Mi consigna era, escuchar mi música, revisar el ritmo en el monitor, no pasar de 7km por hora máximo, ni de 8km por hora mínimo, (era un ritmo aceptable para que tolerara sin problemas 100km) No debía dejarme ir con la emoción de rebasar al corredor de al lado, tenía que ir muy pendiente de mi pisada para tratar de aguantar descalza más distancia, en fin, nervios....

Los primeros kilómetros se deslizaron, no me di cuenta en el momento en que llegamos a Avenida Reforma y la zona del Monumento a la Revolución, ahí conocí a una chica que llevaba una cámara y grabó un video mientras corríamos, ahora sé que se llama Claudia Avilés. Muchas gracias, tus palabras de ánimo me sirvieron mucho para todo lo que venía.

Estaban muchos amigos y conocidos, algunos apoyando, algunos corriendo pero sin duda todos con la emoción de formar parte del Maratón Internacional de la Ciudad de México.

Vi pasar a Pedro Fletes en su bici, guiando a los camioncitos de los periodistas, él además de organizar de las mejores carreras, marca rutas de manera profesional.

Llegamos a Polanco, para entonces dos señoras que no recuerdo sus nombres, ya me habían platicado la mitad de sus vidas. Escuchar a otros o platicar, ayuda mucho a que las distancias se hagan más cortas.

Fue entonces que un gran amigo y cómplice en muchas locuras de correr me alcanzó, Sergio Hernández. Te adoro hombre corazón. Sólo me saludó y siguió a su ritmo. En esos momentos también pasó junto a mi otro gran amigo, Miguel Carballo.

No puedo negar que quería correr más rápido, pero si mis pies no estaban sufriendo a pesar del asfalto en pésimas condiciones de Polanco, para qué hacerles daño aumentando la velocidad, todavía faltaba mucho camino.

Al fin pasamos el lado más tortuoso, Polanco y Chapultepec, apenas iban veintitantos kilómetros, comenzaba mi carrera de 100k y a pesar la baja velocidad, mentalmente hubo un momento de miedo, de repente me dije: Voy muy lento, me puedo cansar más, aguantarán mis pies?

Como siempre, me encuentro ángeles de carne y hueso que me cuidan, mi querido Josué de la Cruz apareció en su bicicleta, y no me abandonó en todo el trayecto que faltaba hasta la meta de los 100km. Sus consejos, plática, experiencia y risas, hicieron todo mucho más fácil. Es un excelente corredor, un apasionado en el tema, pero sobre todo es un maravilloso ser humano que se brinda tal y como es con la única finalidad de ayudar. Te quiero con toda el alma Josué, sin tu ayuda hubiera sido más duro el camino.

En Avenida Revolución vi a Angel Mendoza, mil gracias por tu cariño, un gusto verte esperando a los corredores del Tezozomoc.

Por fin llegamos a Insurgentes, ya me sentía cerquita de la mitad de los 100km, pero ahora el panorama era distinto, iba contentísima de platicar con Josué, de ver a algunos amigos, sin embargo, y tal vez porque iba una hora más lento de lo que normalmente corro un maratón, había muchos corredores exhaustos, sin fuerza, con calambres, me hubiera gustado ayudarles a muchos, imposible.

Ya casi llegando al centro histórico, una chica comenzó a llorar, sentía que no iba a lograr la meta para la que se había preparado, entonces Josué que es experto en decir palabras de ánimo sin gritos ni aspavientos pero directas al corazón y al espíritu, le dijo que si quería llorar que llorara, que sacara ese estrés que traía, pero que llegara a la meta que ella se había impuesto. Le regalé un gel, la esperamos unos momentos y siguió adelante. Al final, casi llegó con nosotros.

Llegamos al Centro Histórico y apareció Sergio Hernández de nuevo, llegar a la meta del Maratón de la Ciudad de México acompañada de dos grandes amigos, descalza con la recepción del equipo de Con Ganas de Vivir y con 58km por delante, no se hace todos los días. Definitivamente, uno de los más felices de mi vida. 

Hasta aquí la primera parte....